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¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado Empty ¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado

Mensaje por Blast el Jue 29 Ago 2019 - 16:08

Spoiler:
¡Vacas locas!
Rango: D
Participantes: 1 a 4
Requisitos: Ser de Liones, Camelot o Danafor.
Post a realizar: 4 cada participante.
Ubicación: Otros Lugares.
Línea temporal: Pasado.
Tipo: Social.
Descripción: Se comenta que en un pueblo rural a las afueras de la ciudad, el ganado vacuno a empezado actuar de manera rara atacando a toda criatura que se cruce en su camino, desde simples humanos hasta los pobres y flacuchos perros fueron víctimas de sus mordidas y pezuñas.
Objetivo: Encerrar nuevamente a todas las vacas locas que han logrado escapar de sus ranchos.
Objetivo adicional: Encontrar la causa de su locura y acabar con ella.
Recompensa: 200 Monedas de Oro + 100 Por objetivo Adicional.

Blast pasaba la mayor parte del tiempo de su vida viajando de un lugar para otro. Cualquier sitio le parecía interesante para una pequeña temporada – que generalmente solían ser dos o tres días – al igual que ese mismo sitio se podía acabar convirtiendo en el sitio más aburrido y grotesco de toda Britannia en una sola tarde. Era un tipo bastante singular, no intimaba nunca demasiado con nadie, pues no había nadie que pudiera aportarle las cosas que él buscaba. Y las humanas no le resultaban tan atractivas como antaño, por lo que tener algún tipo de relación con ellas más allá de lo físico se acababa volviendo tedioso. Y estos encuentros cada vez eran más esporádicos, las humanas tenían ciertos códigos de conducta, tenían sus propios principios ético-morales respecto a la sexualidad y los hombres. Una sarta de cosas que resultaban demasiado aburridas para el demonio.

Por ello resultaba muy extraño que hubiese varado en aquel pequeño pueblo rural, dejado de la mano de Dios y con rutas difícilmente franqueables para carros y carretas. ¿Quizá el encuentro con la doncella del bosque había tenido algo que ver? Desde luego que conocer a la pequeña dama no lo había dejado indiferente. Había buscado refugio en aquella pequeña casa, vivían dos hermanas jóvenes y virginales – al menos lo eran hasta que él llegó – y ya llevaba un lapso de dos meses viviendo con ellas, algo completamente irreverente.

Amaneció completamente desnudo en una cama con más bultos que años, con cada una de las hermanas a cada brazo y un desagradable gusto a alcohol en la boca. Las apartó sin demasiado cuidado, desembarazándose de las sábanas y buscando sus ropas. Echó mano a un pantalón curtido en pana, unas botas de cuero y una fina camisa de lino. Bajó a pasear por las calles del pueblo sin demasiado entusiasmo, empezaba a aburrirse de forma terrible y sospechaba que aquella situación no cambiaría. Se equivocó. Varios pueblerinos se habían reunido en la plaza y charlaban acaloradamente sobre un extraño problema. Blast rascó los pelos de su perilla incipiente y se acercó a la muchedumbre. — ¿Qué nuevas ocurren para tenerlos a todos aquí reunidos? — Las gentes no tardaron en callar al oír el tono de su voz. No se fiaban de aquel forastero y aquello no pasaba inadvertido para el peliblanco. — Hablad. — Ordenó con voz calmada pero autoritaria.

Uno de los señores más cercanos se adelantó un paso y aunque al principio se mostraba algo reacio acabó soltando la lengua. Al parecer el ganado de las afueras había perdido por completo el control, atacaban a hombres, mujeres y perros. Todo aquel que se interpusiera en su camino. Esto podría parecer absurdo en una gran ciudad, pero aquel pueblo subsistía a duras penas de lo que ellos mismos producían, de ahí que algo como eso generase tales olas de debate en la plaza. — Dejen de preocuparse por ello. Yo mismo me ocuparé. — En un principio iba a pasar de todo aquello, pero tampoco había nada mejor para hacer y de alguna forma debía agradecer la “hospitalidad” de las hermanas. Puso rumbo a las afueras, que por otra parte tampoco estaban tan lejos.
Blast
Blast


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¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado Empty Re: ¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado

Mensaje por Blast el Jue 29 Ago 2019 - 16:43

El demonio no tardó mucho en personarse en las afueras y ver a los primeros ejemplares del ganado. Caminaba a largos trancos, pero conservando su calma habitual. Inspiró profundamente y dejó salir el aire de sus pulmones con toda la parsimonia que le fue posible. A sendos lados había un par de ranchos vallados y podía observar dos clases de vacas bien diferenciadas. Suponía que en cada rancho enclaustrarían a las vacas por su misma especie o no veía el sentido de recrear dos grandes vallados. Tampoco se había parado a preguntar, pero le importaba poco. Cuando se encontraba lo suficientemente cerca de una de las vacas para que ésta pudiera percatarse de su presencia notó como el animal empezaba a ponerse nervioso, encarando al demonio, agitando el rabo y haciendo movimientos brucos. Emitió un sonido de alarma, para avisar a sus compañeras. Blast fue consciente de esto, pero no se inmutó y prosiguió su avance.

La vaca lo embistió con fiereza. El demonio se limitó a esquivar ágilmente el envite y a golpearla suavemente en el lomo, no buscaba dañarla o romperle los huesos, quería derribarla y así lo hizo. Se acercó al animal y éste trató de patearlo sin éxito. El demonio fue consciente de que la vaca tenía el lomo perlado en sudor, la respiración era entrecortada y tenía la piel a una alta temperatura. No tenía dotes veterinarios, pero consideró que aquello no era lo habitual en este tipo de animales. Se aproximó a la cabeza y estudió el ojo. Su glándula lacrimal parecía reseca, el ojo se tornaba enrojecido como si estuviera inyectado en sangre. Definitivamente no. Aquello no era algo normal. Agarró al animal con fuerza y lo llevó hasta uno de los ranchos. Éste trató de revolverse, pero la fuerza de Blast era infinitamente superior, no tardó mucho en someter a la vaca y en encerrarla tras la valla. — Luego vuelvo a por ti. — Comentó mientras se dirigía a por el resto del ganado.

Fue una tarea realmente laboriosa, muchas vacas trataban de atacarlo y en una ocasión recibió un envite de una de ellas. No por descuido o por tener la guardia baja. Se había cansado de estar esquivándolas continuamente por lo que creyó que si éstas chocaban contra un muro de piedra cesarían en su intento de dañarlo. Nada más lejos de la realidad. Las vacas se vinieron arriba por la excitación del logro de su compañera y atacaron en manada. — Realmente hay algo que les ha debido hacer perder el juicio. — Musitó para sí mismo mientras saltaba con un animal colgado en su espalda como si de un pequeño cerdo se tratara. Poco a poco rellenó uno de los dos ranchos y cada vez que saltaba al interior para tratar de meter otra vaca, las que ya estaban dentro no desaprovechaban la oportunidad para embestirlo. Desde luego que desde fuera debía ser todo un espectáculo divertido.

Al punto de que varios habitantes del pueblo comenzaron a personificarse en el interior de los ranchos para observar el trabajo que el demonio estaba haciendo. Quizá por desconfianza, quizá por curiosidad… Pero lo que estaba claro es que la presencia de la gente hizo alterar a los animales ya encerrados que cargaron contra el vallado. Éste era resistente, pero era claro que acabaría cediendo ante tales embestidas. — ¡Lárguense de aquí! Como me arruinen el trabajo les juro que lo pagarán. — Pudo sonar molesto y realmente si por culpa de los aldeanos las vacas volvían a escaparse tomaría represalias, unas duras represalias.
Blast
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¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado Empty Re: ¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado

Mensaje por Blast el Sáb 31 Ago 2019 - 16:02

Los aldeanos comenzaron a retroceder tras las palabras de Blast, había logrado intimidarles y que los animales cargasen contra el vallado ayudaba. El demonio volvió a dirigirse a los recién llegados, esta vez con una voz mucho más grave y autoritaria. — ¡Les he dicho que se larguen de una condenada vez! — No hizo falta avisar una tercera, los habitantes desaparecieron de la vista del peliblanco y al fin pudo retomar su labor. Aprovechó sus habilidades, además de la fuerza habitual con la que cargaba los animales, para llenar el rancho que faltaba de vacas. Aunque esto no arreglaría el problema principal, al menos dejarían de atacar a todo ser viviente que pasaran por allí. — Muy bien. — Comentó el demonio tras meter al último cuadrúpedo.

No sabía por dónde empezar para conocer el problema del comportamiento animal. Optó por lo más racional y se acercó a observar tanto los alimentos como los bebederos de los que aquellas vacas se nutrían. En principio la hierba que pastaban estaba en buen estado, metió las manos en la tierra para comprobar las raíces de la misma y no parecía nada fuera de lo normal. Encontró la primera cosa extraña. El agua que bebían aquellos nobles animales estaba contaminada. Tenía una sustancia bastante sospechosa en su interior. Estaba bastante diluida así que el ojo humano no podría detectarla fácilmente. Tomó con sus manos un poco de agua e inhaló. Obviando el mal olor que dejaban los propios animales pudo identificar algo conocido. Olía a sangre.

Optó por regresar al pueblo y cuestionar a los habitantes. — Las vacas vuelven a estar en el rancho, sin embargo, aún pasarán varios días hasta que regresen a la normalidad. — Su voz era sosegada, pero sus palabras salían con el suficiente brío de sus labios para que aquellas personas no lo interrumpieran. — El agua está contaminada. Me he ocupado de vaciarla. Dejen tres días antes de tratar con las vacas. Yo me ocuparé de rellenar los barreños. Después me largaré de aquí y espero no volver a verles. — No evitó el lanzar aquel dardo envenenado. — Antes necesito saber la ubicación exacta del manantial del que extraen el agua. — Tras obtener la información pertinente no fue inmediatamente.

Aquello le parecía sospechoso y necesitaba su ropa. Dejó aquellos rústicos ropajes en casa de las hermas y se equipó nuevamente con su gabardina morada, sus guanteletes de armadura y su botas metálicas. Entonces puso rumbo al lugar al que le habían indicado. No lo tenía seguro del todo, pero creía hacerse una idea de cuál era el problema principal y tenía intención de pelear para resolverlo de ser necesario. Pues una buena pelea siempre era agradable.
Blast
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¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado Empty Re: ¡Vacas locas! | [Misión Rango D] | Pasado

Mensaje por Blast el Sáb 31 Ago 2019 - 16:39

No tardó mucho rato en alcanzar el manantial del que emanaba el agua que posteriormente beberían las vacas. Los aldeanos tomaban el agua de una gran poza que se encontraba tras unas rocas. Blast se subió a las rocas de un ágil salto y observó las profundidades de la poza. — Lo que imaginaba. — Murmuró para sí mismo. De un atlético salto se metió en las profundidades de la poza y buceó hasta el fondo. Agarró un par de objetos extraños y salió a la superficie nuevamente. De un fuerte movimiento con ambos brazos envió lo que había tomado del interior a tierra seca. Después nadó con sus propios medios hasta las rocas y salió. Ahora tenía la ropa mojada, aunque para él no suponía ningún problema. Le resultaba bastante refrescante pues no disfrutaba de largas estancias a la luz del sol.

Caminó hasta los cuerpos que había lanzado fuera del agua. Se trataba de dos pequeños cuerpo de vástagos demoníacos. — Vaya, vaya… — La comisura de sus labios se elevaron ligeramente y observó con detenimiento los cadáveres. En ellos había varias heridas de las cuales habría salido algo de sangre, contaminando así el agua y haciendo que aquellos animales se volviesen agresivos. La pregunta era… ¿Cómo diablos habían llegado allí? Ese tipo de criaturas no tenían inteligencia propia, seguían órdenes por norma general. Dudaba mucho que se hubiesen extraviado. ¿Una invasión del Clan de los Demonios a Britannia quizá? Rascó pensativo su perilla. Aquello no tenía demasiado sentido. Hacía mucho de aquellas guerras antiguas.

No es mi problema. — Deliberó y utilizo sus poderes demoníacos para envolver los cuerpos en materia oscura. Cerró ambas manos y extinguió cualquier célula que pudiera quedar en el planeta de aquellos despojos. Había ayudado a aquel poblado. Su intención no era convertirse en ningún héroe, ni mucho menos. Sin embargo, en los últimos meses había realizado varios actos buenos para la comunidad. El primero fue acabar con aquel hechizo en el Reino de Camelot y ahora se encontraba en un pueblo de las afueras de aquella enorme ciudad. Un pueblo bastante perdido de la mano de todo.

Regresó al pueblo. Él no tenía poder para purificar el agua, por lo que tendrían que esperar varias semanas antes de volver a utilizar el agua de aquel manantial, pero lo mínimo que podía hacer – por su propio beneficio – era evitar que nada ni nadie consumiera aquel fluido. Podría causar estragos en los humanos e incluso volver mucho más violentos a los animales. Una vez explicó todo recibió un agradecimiento que no esperaba. Que lo habían juzgado mal decían. — No se equivoquen. No les tengo ningún tipo de simpatía. — Fueron las únicas palabras que dijo para despedirse. Aquellas personas eran insignificantes para él y en unas pocas décadas no serían más que polvo en el planeta. Era de admitir que las hermanas le habían dado momentos de placer y le habían hecho olvidar el encuentro con aquella extraña Diosa. Ahora volvía a sentirse más libre que nunca, sin deberle nada a nadie y podía seguir con su camino, tal y como había venido haciendo en los últimos años.
Blast
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